¿Qué es el Dominio Público Hidráulico?

Pablo Albaladejo

Este artículo ha sido realizado gracias a las aportaciones, guía y correcciones de Sonia Hernández, jefa de Servicio de Concesiones y Autorizaciones, y Sebastián Delgado, comisario adjunto de la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura.

Sanciones por daños al Dominio Público, ocupaciones permitidas del cauce, construcciones prohibidas en zona de policía… Son conceptos que se manejan cada día en las confederaciones hidrográficas pero que seguramente resultan confusos para los ciudadanos en general y, más grave, para empresas, administraciones y particulares que pueden verse afectados. En este artículo trataremos de explicar de forma sencilla qué es el Dominio Público Hidráulico (DPH) y sus zonas de protección, para qué sirven y qué se puede o no hacer en sus límites.

El Dominio Público Hidráulico incluye:

  • Las aguas continentales, tanto superficiales como subterráneas, es decir, las de ríos, ramblas o cauces intermitentes, lagos, embalses y acuíferos, etc. También las aguas procedentes de desalación.
  • Los cauces de corrientes naturales continuas o discontinuas, lo que significa el terreno sobre el que circula, tanto ríos como ramblas.
  • Los lechos de embalses y lagos.

Así, el DPH comprende tanto el agua como la superficie por la que discurre o la contiene. Como se puede observar, quedan excluidas las aguas marinas y también las aguas privadas (aquellas contempladas en las disposiciones transitorias de la Ley de Aguas).

La existencia del Dominio Público Hidráulico responde a la necesidad de garantizar una protección para los recursos hídricos y su ecosistema. La defensa de este bien común y su aprovechamiento está regulada por la Ley de Aguas.

Como regla general, se requiere permiso para la utilización del Dominio Público Hidráulico para:

  • Obras
  • Extraer áridos
  • Plantar o cortar vegetación
  • Establecer puentes, pasarelas, embarcaderos, etc.
  • Navegación

Además, las prohibiciones y los permisos son diferentes dependiendo a qué zona del cauce o los márgenes afectan, lo que puede llevar a sembrar dudas entre los usuarios. Con el fin de solventarlas ofrecemos aquí un sencillo gráfico donde se explican las distintas partes que forman el DPH y sus zonas de protección, para después explicar los usos permitidos en cada una de ellas.

Zona de servidumbre

La zona de servidumbre es una franja de cinco metros a partir del límite del Dominio Público Hidráulico tiene los usos muy limitados, ya que su objetivo es la protección del ecosistema y el DPH, servir de zona de paseo y circulación de vehículos oficiales y de emergencias y de amarre ocasional de embarcaciones.

Por eso, sólo se permite libremente el plantado de especies no arbóreas y siempre que no deterioren el ecosistema ni entorpezcan los usos antes señalados.

Necesita autorización la plantación o tala de árboles.

Las obras, vallados o cualquier clase de construcción están prohibidas.

Zona de policía

La zona de policía comprende cien metros desde el DPH.

Necesita autorización:

  • Talado de árboles
  • Alteraciones sustanciales del terreno
  • Extracción de áridos
  • Construcciones, ya sean fijas o provisionales
  • Acampadas colectivas

Cualquier otro uso o actividad que suponga un obstáculo para la corriente o un daño al DPH.

Aprovechamiento de las aguas superficiales

Está permitido sin autorización:

Cualquier otro uso requiere permiso.

Aprovechamiento de aguas subterráneas

Se necesita permiso para:

  • Extracción de agua de pozos y manantiales
  • Perforación y limpieza de pozos.

Prohibiciones generales

En zona de Dominio Público Hidráulico queda prohibido con carácter general:

  • Actividades que dañen el DPH.
  • Acumulación de residuos que puedan contaminar el agua o su entorno.
  • Efectuar acciones sobre el medio físico o biológico ligado a la masa de agua.

Como se indica, organismos o particulares deben solicitar permisos para diversas acciones en zona de Dominio Público Hidráulico. Éste es el caso de las competiciones deportivas que se celebran en el río Segura. Por ejemplo, el año pasado y éste el cauce acoge la Regata Ciudad de Murcia. En este caso necesita un permiso de navegación, otro para la colocación de plataformas de acceso al agua y finalmente uno para la ocupación de la zona de servidumbre con instalaciones desmontables para los deportistas, organizadores y público.

En general, los aprovechamientos de aguas superficiales se pueden resumir en tres grandes bloques:

1. Usos comunes: beber, bañarse, usos domésticos y abrevar al ganado para el que no se necesita autorización siempre que no alteren su calidad y el uso se haga en el mismo cauce. Como estos usos ni afectan a la calidad del agua, ni al posible uso que pudiera hacer de las aguas otros interesados, puesto que no se derivan de sus cauces, no requieren declaración responsable, autorización ni concesión administrativa.

Actividad de ocio en el río Segura, que implica la solicitud de autorización para navegación y ocupación de la zona de servidumbre

2. – Usos comunes especiales: navegación, flotación, establecimiento de embarcaderos y amarres. Requiere que el interesado presente una declaración responsable a la confederación. Esa declaración responsable indica la forma en que se desarrollará la actividad y el plazo para ello. Es un documento de ‘buenas intenciones’, donde por ejemplo, el que pretende realizar una actividad de navegación declara que las barcas cumplen la normativa de estabilidad, disponen de los elementos de seguridad necesarios y tienen un buen estado de conservación.

  • Otros usos comunes especiales cuya existencia puede dificultar el aprovechamiento del recurso por terceros: por ejemplo, la extracción de áridos (porque en la zona de extracción se impide la instalación de embarcaderos o el paso de barcas) o el establecimiento de zonas de baño (evitan que otros puedan usar el DPH como embarcaciones peligrosas para los bañistas). En definitiva, son usos que restringen el disfrute de otros. Estos usos comunes especiales afectan a terceros y requieren por regla general autorización administrativa.

3. Usos privativos de aguas: Fundamentalmente el uso agrícola. Estos usos pueden requerir concesión administrativa que otorga la Administración (lo más usual) o bien se ejercen por disposición legal. Es precisamente aquí donde se concentra la mayor carga de trabajo de los departamentos que gestionan el DPH en las confederaciones: otorgamiento de concesiones, modificaciones, revisiones, seguimiento y control.

20150723 FOTO Espuma río Segura Murcia (6)
Inicio de un expediente sancionador por parte de un agente medioambiental de la CHS

Expedientes por daños al DPH

Las confederaciones hidrográficas pueden iniciar expedientes contra todos aquellos particulares, empresas o instituciones que incumplan las prohibiciones o actúen sin autorización. Además, también podrán sancionar a quien desobedezca las órdenes del organismo de cuenca o sus representantes.

El DPH es el protagonista de frecuentes conflictos entre usuarios o de éstos con las confederaciones. La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) tramitó el pasado año 666 expedientes sancionadores. De ellos, 337 corresponden a irregularidades en el uso privativo de aguas: uso sin concesión, superación del volumen máximo concedido o riego fuera de la zona delimitada.

Zonas de cultivo de regadío en la Vega Baja del Segura

El segundo motivo por cantidad para la apertura de expedientes administrativos es la ocupación ilegal del cauce o las zonas de uso limitado, con 96 expedientes. Un ejemplo bastante mediático de esta clase de sanciones es el caso de la urbanización Camposol en la localidad de Mazarrón (Murcia). La construcción de un gran complejo de viviendas vacacionales se extendió por el cauce de la rambla de los Aznares, no sólo obstaculizando el paso del agua en caso de lluvias sino aterrándola y llegando a eliminar su perfil. Una vez finalizada, una tormenta provocó inundaciones en la zona, pues la rambla había perdido su capacidad de evacuación de aguas. Actualmente hay en marcha un expediente con un pliego de cargos a la promotora por los daños causados al dominio público hidráulico y por la invasión de la rambla. El Consistorio ha sido incluido en el proceso de forma subsidiaria, por expedir licencias de obra sin solicitar los informes técnicos preceptivos a la CHS.

En otras ocasiones, la ausencia de DPH en la zona es lo que provoca los problemas. Recientemente en la ciudad de Cartagena, gobierno local y regional han mantenido una discusión por la construcción de un colegio. El solar que ofrecía el Consistorio a la Consejería de Educación para la nueva edificación se encontraba en una zona inundable, con el agravante de que era de flujo preferente. Es decir, no sólo estaba catalogado en el Plan de Riesgo de Inundaciones de la cuenca del Segura, sino que en caso de avenida, el agua evacuaría principalmente por ese lugar. En este asunto se generó cierta controversia con el papel que debía jugar la CHS, pues aunque el organismo de cuenca podía informar acerca del riesgo de inundación del solar (como así hizo a petición del Gobierno regional), su informe no era vinculante. Y esto es así porque el solar no se encontraba en Dominio Público Hidráulico ni en sus zonas de protección asociadas, por lo que la decisión final sobre la construcción no correspondía a la Confederación.

Legislación sobre el tema:

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La CHS cumple 90 años

ruedaEl nacimiento de la Confederación Hidrográfica del Segura hace 90 años revolucionó la forma de entender la gestión de los ríos, englobando toda su cuenca. Esta idea, que hoy se une a la gestión integrada de todos los recursos y demanda de los usuarios, es la razón principal de que nuestro modelo de gobernanza hídrica sea ejemplo mundial.

La gestión global de un río puede parecer hoy día el sistema natural para administrar los recursos hídricos, pero el 23 de agosto de 1926, día en que comenzó a funcionar la entonces llamada Confederación Sindical Hidrográfica del Segura, resultó toda una novedad, sólo unos meses después de la demarcación del Ebro.

La gestión conjunta de todos los recursos ha sido especialmente importante en la historia de la cuenca del Segura, dado que se trata la demarcación hidrográfica más seca de toda la Unión Europea y al mismo tiempo una región eminentemente productora y exportadora de frutas y hortalizas. La administración de los recursos disponibles, la búsqueda de fuentes extra en caso de necesidad y el equilibrio con la demanda de los usuarios resultan fundamentales en el sureste español.

sede chs 1960

Fachada de la sede de la CHS en Murcia, 1960

Y es que este método de funcionamiento hace posible desarrollar una estrategia plurianual, que permite gestionar los recursos en un escenario a largo plazo. Así se aprovecha al máximo el agua disponible y se garantiza un funcionamiento racional de los sectores sociales y económicos dependientes.

La cuenca del Segura es a día de hoy referente internacional por estas prácticas, especialmente en aquellas regiones del mundo con similares condiciones meteorológicas. El norte de África, Turquía y Asia central se han interesado ya por nuestra experiencia. Además, la cercanía cultural también ha facilitado contactos con America Latina, donde países como Argentina, Brasil, Perú o Chile quieren aplicar el sistema desarrollado aquí.

Sin embargo, hace casi un siglo sólo se acaba de empezar el trabajo en la cuenca del Segura. El primer objetivo que se marcó el organismo tras el decreto del Gobierno de España que marcaba su nacimiento, el citado 23 de agosto de 1926, fue completar la regulación de la cabecera de los ríos Segura, Mundo y Mula. La Cierva, Fuensanta y más tarde Talave y Cenajo junto a otros embalses de menor capacidad, proporcionaron capacidad de reserva frente a los recurrentes periodos de sequía. La primera asamblea se celebró más de un año más tarde, el 5 de diciembre de 2027, pero se empezó a trabajar mucho antes. Ya entonces un directivo de la primitiva CHS instituyó un lema que describe acertadamente el principal problema de la cuenca: “Ni una gota de agua vaya al mar sin haber rendido a la tierra su virtud fertilizante”.

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Imagen de una inundación, uno de los problemas más graves de la cuenca

Otro hito importante de los primeros momentos de la Confederación fue el proceso de ordenación de los riegos tradicionales. Los primeros estatutos citaban entonces como cauces principales los de los ríos Segura, Taibilla, Benamor, Argos, Quípar, Mula y Guadalentín, y 400.000 hectáreas de terrenos de cultivo. La normativa estatal que regulaba el organismo de cuenca imponía la adscripción de todas las comunidades de regantes y usuarios, pero también permitía por primera vez la participación mediante los órganos de gobierno en las decisiones de la Administración.

Un poco más tarde, en los años 70, la agricultura tradicional sufrió un cambio drástico con el boom de las aguas subterráneas, que revolucionó los cultivos en las grandes zonas de producción del campo de Cartagena y el Valle del Guadalentín. La regulación del uso de los acuíferos es desde entonces una de las principales funciones de la CHS, dada su importancia como fuente de reserva en caso de sequía y el riesgo de que entren en sobreexplotación.

Y a finales de esta década llegaban también las aguas del trasvase Tajo-Segura, la mayor infraestructura hidráulica de España. El acueducto supuso un cambio drástico del sector agrícola en el sureste peninsular, con la puesta en marcha de 150.000 hectáreas de riego modernizado. El desarrollo de estas explotaciones coincidió con la entrada de España en la Unión Europea, un mercado de 400 millones de consumidores que desarrolló una potente industria exportadora.

puente reguerón 1950

Prueba de carga en el Puente del Reguerón, 1950

Regulada la cabecera, el Plan de Defensa contra Avenidas del río Segura supuso el fin de las inundaciones periódicas en la zona. El proyecto consistió en el recrecimiento de presas existentes, la construcción de nuevas presas y la realización de encauzamientos de varios tramos del río Segura.

Por su parte, el comienzo del nuevo siglo implicó un cambio fundamental en los criterios de gestión del dominio público hidráulico, potenciados ahora con la protección del medio ambiente. Durante estos años se completó también la recuperación del Segura, que pasó en poco tiempo de ser un río contaminado a un ejemplo europeo y mundial en la regeneración mediante tratamientos de depuración. Y es precisamente la depuración, junto a la desalación, la nueva fuente de recursos no convencionales que ha modificado drásticamente el escenario de la administración de la cuenca del Segura.

La Confederación Hidrográfica del Segura afronta un futuro lleno de desafíos y exigencias, como las que indica la Unión Europea para el horizonte de planificación hidrológica 2027, y marcado por el déficit hídrico que hoy en día sigue siendo el principal problema de nuestra demarcación hidrográfica. Pero estamos convencidos de que la gestión integrada de los recursos y el principio unitario de cuenca continuará suponiendo, como lo fue al comienzo de nuestra historia, una ventaja crucial para afrontar los años venideros.